El profesor y filósofo canadiense, Herbert Marshall McLuhan, definió a los medios como “extensiones de las personas”, al hacer referencia sobre como la tecnología proporciona las herramientas para extender las habilidades humanas. Entendidos así, los medios abren caminos que favorecen a la interpretación y conocimiento de situaciones, que sin ellos, sería imposible.

De la misma manera puede interpretarse al cine, debido que a partir de las imágenes en movimiento, los sonidos y los mensajes, el séptimo arte atraviesa las culturas y complementa, de diversas formas, los procesos educativos.

Un film reúne las áreas de trabajo de las que está compuesta la tarea pedagógica de los colegios, es decir, una película agrupa numerosos lenguajes (visuales y sonoros), momentos históricos (contemporáneos, pasados e incluso futuros), situaciones sociales, reflexiones e ideologías que complementan las enseñanzas impartidas desde las aulas.

El Vicepresidente del Grupo Comunicar y fundador del Instituto Andaluz de Estudios Empresariales, Enrique Martínez Salanova, realiza investigaciones sobre los medios, basándose en las nuevas tecnologías de la comunicación y de la imagen. Publicó numerosos artículos en revistas y en la actualidad dicta cursos y talleres de trabajo sobre el cine en las aulas.
Sobre la utilización del cine como elemento complementario en la educación, Martínez Salanova, respondió:
-¿Qué piensa sobre la utilización del cine como herramienta pedagógica en los colegios?
- Es difícil descubrir un solo tema o núcleo de contenidos que no esté tratado de alguna forma en el cine. Siempre es posible encontrar películas o documentales, que permitan su utilización como punto de partida en un debate, o como rasgo, dato o documento en una investigación o estudio. Los temas, el lenguaje del cine, la historia del cine, etc., son imprescindibles de llevar a las aulas de secundario.

-¿Qué géneros serían los más adecuados para su instrumentación?
- Todos. No es cuestión del género sino de los objetivos que se plantee el profesor, de la elección de la película, de los contenidos, de cómo se desarrolle un debate, de la forma de buscar información, de la apertura hacia la investigación a partir de la película.

-¿Es posible el análisis cinematográfico como objeto de estudio en los secundarios?
- Sí. Una película no basta con verla. Hay que analizarla con ojo crítico con el fin de sacarle todo el partido posible, comprenderla mejor y del cine como contador de historias, como transmisor de valores y como portador de arte y de conocimientos.
En el cine, además, se dan muchas y muy características formas de contar las historias. La mayoría de ellas tienen que ver tanto con el argumento como con la manera de situar los planos, de mover la cámara y de utilizar el sonido. Analizar la actuación de los protagonistas y muchos otros factores, que no solamente indican cual es el mensaje de la película o de cada secuencia, nos enseñan a ver cine. Cuando se ve una película con elementos de juicio se le encuentra mayor sentido.
No cabe la menor duda de que con una película en las aulas pueden realizarse multitud de actividades. La película puede utilizarse como medio de iniciación al lenguaje en general y al lenguaje cinematográfico en particular. Si los alumnos ya están familiarizados con ello, lo que se puede hacer es leer, estudiar e interpretar la película y si es posible investigar sobre su entorno, sus características principales y llevar la película a situaciones didácticas relacionadas con otros conocimientos.

-¿Se puede ensamblar a la escuela con el universo audiovisual?
- Sí. No solamente se puede sino que es necesario hacerlo.

- ¿Cuál es su reflexión sobre el cine incorporado a la educación?
- La imagen en movimiento, sus mensajes, sus ideas técnicas y sus contenidos son elementos de indiscutible valor y de indispensable estudio en las aulas. Es una de las estrategias interdisciplinares por excelencia, vía para lograr la transversalidad, y al mismo tiempo base y fundamento de análisis y estudio de cualquiera de las áreas de un programa de trabajo. El cine refleja la totalidad, pues su fundamento es contar dramas humanos con tecnologías y lenguajes diversos a los tradicionales. El cine, como comenta McLuhan en “El aula sin muros”, complementa conocimientos, integra ideas y lenguajes. El cine puede hacer comprender mejor una obra de teatro, un drama escrito, y al mismo tiempo puede incitar a leer la obra literaria que ha servido de base al film. En el cine lo poseemos todo: el espectáculo, la aventura, el arte y el razonamiento. Tenemos dónde elegir, pero hay que entrar en él con seriedad, con investigación y con esfuerzo, ya que aporta a la cultura unas formas de comunicación y de lenguaje que de otra manera y por otros caminos sería imposible conocer y aplicar en las aulas.